Recientemente la inexistencia de las cosas intangibles se hace ciertamente efectiva.
Aquellas frases de afecto tan repetitivas, monosilábicas y bisilabicas, se van tornando aburridas.
Es como si vieras todo del mismo color siempre, sin oportunidad alguna de cambiarlo.
Solo somos animales de costumbres, y al pensarlo, eso me agobia.
Pararme frente a las mismas gentes, escuchar los mismos diálogos, que pese a mi falta de memoria siempre recuerdo.
Monotonías, es simplemente eso...
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