miércoles, 26 de junio de 2013

27/06/2013 Le mate los buenos sentimientos.

Pienso en él y me lamento de haberlo querido con desgano, pues fue una persona que se acercó a mi cargada de bondad y de inocencia, pero la corrupción del mundo terminó por matarle todos y cada uno de los buenos sentimientos, y yo no lo sostuve lo suficientemente fuerte de mi mano, lo alejé de mi y lo dejé caer en ese mundo corrupto de uso y abuso propio de las relaciones interpersonales, ese donde las gentes se utilizan y se hacen daño mutuamente. Lo alejé de mi por cobardía, a causa de los infantilismos propios de ambas edades, por culta de palabras pocos sutiles, bajo la causa de la inseguridad dada por la mala autoestima. Ahora bien las transformaciones del mundo hicieron de el una persona solitaria, vacia, critica tan adaptada a esa sociedad utilitaria, que me siento en cierto modo culpable por haberle soltado la mano de los afectos en medio de mi inseguridad y mi cobardía.

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